Me decis que si pero nunca me das la mano. Te olvidas de mi, te vas sin decir adios, y volves cuando queres
Porque vivo esperando sorprenderme, por retribución, porque me gusta que lo que vaya vuelva sin vueltas ni razón. Porque vivo deseando matar la rutina, activando las neuronas y también el corazón. Porque es mejor vivir esperando y que algunas veces te maten la ilusión, que ser un tonto estancado que por miedo se convierta en un cagón.