Me decis que si pero nunca me das la mano. Te olvidas de mi, te vas sin decir adios, y volves cuando queres

Morir en tu cuerpo,
en ese tesoro sin dueño,
que me emborracha y que me seduce.

Morir en el delirio de esos ojos tristes,
en el delirio de esa luz infinita
que me encandila;